Avergonzada, le suplicó varias veces que la dejara y una de ellas el la
volvió contra si y le dijo: <<¡Tranquila. Era una broma. Es que estás tan buena
y te tenia tantas ganas que es difícil dejarte y evitar que los demás te
admiren>> Mientras, con su brazo tras ella le hizo señas al que se encontraba en
el jardín para que subiera, indicándole con gestos y dedos el piso y el lugar
donde tenía que dirigirse. Ella no se percató en absoluto. <<Voy a ducharme>>
dijo Alfredo. <<¿Vienes conmigo?>> Negó con la cabeza.